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Las gafas de la insensibilidad: Contra Rafael Santandreu



Santandreu en un un programa de RTVE en 2015.
FOTO: RTVE


Hace poco leí un excelente artículo en la página de Borregos Illuminati una web que se dedica a recoger los mayores disparates anticientificos de la red, el texto hacia una inteligente distinción entre la incultura, y la estupidez, realizando esta acertada observación:

[...cuando uno no sabe, se informa, se atreve a indagar. Y destierra esa ignorancia. Con esta gente se puede hablar, se puede debatir y se pueden intercambiar impresiones. Esta gente responde a la información, se la lee, la procesa y pregunta lo que no entiende. Finalmente, si ha dicho una memez, la corrige…] (Fuente, wordpress de Borregos Illuminati)

La estupidez sin embargo, es más una cuestión de actitud, es empecinarse, reafirmarse una y otra vez en el dato incorrecto, sosteniéndolo contra viento y marea, a pesar de las evidencias, a pesar del sufrimiento que pueda causar en los seguidores de la idea. Habréis notado sin duda la existencia de ciertos personajes, muy populares hoy en dia, ya sea en redes o en medios de comunicación, cuyo único objetivo parece consistir en aferrarse a esa posición de estupidez, insistiendo una y otra vez en algo obviamente equivocado. No sería tan grave si el invento afectara a un solo individuo y no pasara de alli, el problema es cuando a una de estas personas se les da acceso a un pulpito público, así es notorio el caso de Enric Corbera, fundador del grupo pseudoterapeutico denominado Bioneuroemoción, acudiendo al programa de Televisión Española “La aventura del saber” o bien el del también Psicólogo Rafael Santandreu, que en “A punto con la 2” protagonizo una famosa entrevista en la cual elogió el gran potencial del dictador Adolf Hitler, entre otras muchas cosas.



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Pero lo que llama la atención no es solo la falta de filtros de la cadena pública, sino la pretensión de Rafael Santandreu, que dijo basar el contenido de su discurso en la Psicología cognitiva, muchos le creyeron y aun le defienden obcecadamente, pero Santandreu perpetró aquel día un auténtico desatino, obvio para todos los que nos dedicamos a la Psicología en España, y evidente para cualquiera con un poco de sentido común; por eso en este artículo voy a matizar algunas de sus frases, todas literales, y extraídas de la entrevista en cuestión, y a explicar las consecuencias nocivas que se pueden derivar de seguir la línea de pensamiento que predica. En primer lugar, y por si no lo habeis visto, aquí teneis el video en cuestión, el cual trataba de un tema importante, el perdón.


Durante mucho tiempo he hablado del perdón, tanto individual como profesionalmente, si existe un tema delicado es este, ultimamente, debido a la influencia de la industria de la autoayuda, del coaching, y de ciertos movimientos pseudo-espirituales como Un Curso de Milagros, se piensa erróneamente que resulta psicológicamente sano, que nos obliguemos a poner nuestra cara más feliz, en ciertos entornos se habla mucho de “no-juzgar” llegando en ocasiones a posiciones penosas, en las cuales se termina confundiendo no juzgar con perder el criterio y el pensamiento crítico. Pues bien, parece que precisamente esa es la postura que mantiene Rafael Santandreu, el cual no percibe la existencia de ofensa alguna en este planeta:

"No deberíamos perdonar jamas, porque en realidad no hay nada que perdonar " (Rafael Santandreu)

Esto deriva en una predica que busca la
insensibilización del sujeto:


Lo que hemos de trabajar es que no nos afecte lo que
los demás hacen sobre nosotros” (R.S.)


Y atención porque esto, contrariamente a lo que piensan algunos no es un avance, existen de hecho ejercicios en muchas sectas, como por ejemplo en la Cienciología, que entrenan deliberadamente la capacidad de no reaccionar ante la ofensa, buscando que el adepto se libere de lo que llaman la mente “reactiva” no es una evolución en absoluto, al contrario, es la búsqueda deliberada de un estado de insensibilización, disociación, y parada del pensamiento. El sujeto puede llegar a vivirlo como una revelación, pero los efectos reales arrastran hacia una desconexión de la realidad, a no reaccionar adecuadamente ante los demás, y a hundirse en una suerte de trance que a la larga hace a las personas más manipulables, y tiene consecuencias sobre el estado de salud mental del sujeto, no se obtiene pues paz, se obtiene anestesia, la postura de la Psicología nunca es conseguir este efecto, al contrario, nosotros trabajamos sobre los contenidos cognitivos y las distorsiones para acercar a la persona a una postura cada vez más cercana a la realidad, de modo que aprenda a detectar y a corregir los frecuentes sesgos que nos hunden en comportamientos, emociones o pensamientos indeseados, de los que derivan consecuencias tales como adicciones, sentimientos de culpabilidad, u obsesiones que nos roban la calidad de vida.

Necesito que todo el mundo me trate bien todo el tiempo
y sino no lo puedo soportar(R.S.)

Atención a esta frase de Santandreu, esta frase procede de la línea de Terapia Racional Emotiva, una línea creada por el reconocido psicoterapeuta Albert Ellis, una frase que cualquier estudiante de primer curso de Psicología sabra reconocer, pero dificilmente malinterpretar en la forma en la que lo hace Rafael Santandreu, las ideas irracionales en las que hacía hincapié Ellis tenían como objeto  evitar estados neuróticos, por ello las enunció de forma general, lo que buscaba resaltar Ellis con la enunciación de estas ideas era resaltar las distorsiones cognitivas a las que tendemos los seres humanos, por ejemplo, es frecuente caer en dicotomías no realistas, la tentación de verlo todo o Blanco o negro de forma extremista termina perjudicandonos y perjudicando a quienes tenemos alrededor, y es una tendencia que precipita a las personas al desanimo o a la manía.

Pues bien, la utilización que hace Rafael Santandreu consiste en distorsionar esta frase, haciéndola dicotómica, precisamente lo que Ellis se esforzaba por evitar, entiende entonces lo contrario, y como resultado cae en un relativismo absurdo y potencialmente peligroso llegando a minimizar las agresiones físicas:

Tampoco es tan grave que alguien te pegue un tortazo, pues mala suerte, no es el fin del mundo.” (R.S.respecto a las agresiones físicas, los robos y las traiciones)

En Psicología sabemos que es de crucial importancia desarrollar reacciones coherentes, de hecho una definición de la locura, según las palabras de Norberto Levy consistiría en  perder la coherencia entre nuestras acciones, nuestras emociones, y nuestros pensamientos. Pues bien eso es precisamente lo que aquí postula Santandreu, la minimización y relativización de todas esas emociones, de los estados anímicos congruentes que acompañan a los sucesos de nuestra vida, si te sale algo mal es normal estar frustrado, si te acaba de dejar tu pareja y la querías, es normal estar triste, si se ha muerto un familiar cercano, es normal pasar un duelo. Sin embargo Rafael promueve una posición vital pro-anestesia, carente de empatía.

Ningún médico o profesional de la Psicología que sepa lo que hace mira de refilón a sus clientes, ni mucho menos le suelta frases como “oh tiene usted muchos problemas, no se da cuenta de que todos vamos a morir algún día” esta misma frase la usa a menudo Santandreu en sus entrevistas, y no ayuda en absoluto, es mas hay cosas que para las personas no implicadas en salud mental pueden resultar absurdas desde la perspectiva de una persona sin esa problemática, por ejemplo algunas fobias específicas desarrolladas a objetos, o a animales de compañía por ejemplo, pero nuestra labor como profesionales de la conducta y del pensamiento es abordar esas problemáticas y conseguir disolverlas mediante los conocimientos que tenemos, no relativizar lo que se nos trae a consulta. Por eso mantener este tipo de afirmaciones no es signo de superioridad, sino de insensibilidad, una forma de tomarse la Psicología como un juego, sin la menor contemplación ni respeto hacia las personas que se atienden, algo que obviamente no es una buena cualidad para un Psicólogo.



Fuente: Diario “La Vanguardia” acceda a la entrevista completa pinchando aquí



Y como resultado lógico de lo anterior llegamos a frases como esta:



No necesito pedir perdón porque en realidad practicamente nada me afecta” (R.S.)



Como podeis ver el resultado es más propio de un comportamiento psicópata que de una buena salud mental, con un cariz de inhumanidad y carencia de empatia bastante grave. Pero eso no es todo, además Santandreu se saca de la manga en la entrevista un “proceso” de cuatro pasos, cuya fuente no he conseguido encontrar en ningún tipo de publicación reconocida, supongo que sera de elaboración propia, el lo llama “los pasos del perdón” y consisten en lo siguiente:




  1. RENUNCIAR
  2. ACEPTACIÓN INCONDICIONAL
  3. LANZAMIENTO DE "RAYOS DE AMOR"
  4. APRENDER A SER MEJOR


Renunciar, según el enfoque de Santandreu consiste en algo así como dar por sentado que las cosas son como son, y que no las podemos cambiar, naturalmente esto es falso, es posible cambiar muchas cosas, una gran variedad de ellas son susceptibles de mejorar. Y en el caso de que aquellas que no podamos modificar, porque son insostenibles, porque han de ser aceptadas (un fallecimiento por ejemplo) podemos trabajar nuestras emociones y pensamientos con objeto de minimizar su impacto negativo y continuar con nuestras vidas lo mejor posible. Pero Santandreu no postula esto, y para ejemplificar su postura nos pone el aberrante ejemplo de estar haciendo cola en la panadería, y ver como una persona se cuela en nuestra fila usurpando el sitio que nos corresponde, según Santandreu ese seria el momento de practicar la clase de renuncia que predica, dejamos entonces que la persona nos quite el sitio, y nos ponernos a escuchar música o a mirar las estanterías, para así distraernos de la lógica indignación que surge ante ese acontecimiento.



Es decir Santandreu nos anima a que adoptemos una posición pasiva, una actitud tan problemática, a la larga, como lo es la posición agresiva, en el espectro de respuestas lo que le recomendaría un profesional es buscar ser más asertivo, que se traduce en ser capaz de indicar a la persona que le ha quitado su turno que usted estaba antes, y reivindicar su posición con firmeza, pero sin agresividad, resulta común que la persona intrusa no se haya dado ni cuenta, y en muchas ocasiones se resuelve la situación en pocos segundos, aun así en caso de que se haya intentado colar con mala fe probablemente usted, en colaboración con el panadero y los otros clientes, le pueden solicitar que haga cola como todo el mundo, o bien se atenga a las consecuencias, como por ejemplo no ser atendido, esta es la actuación más correcta, la que hará que se sienta bien consigo mismo y que reforzara su autoimagen independientemente del resultado, no significa ponerse a gritar, no significa montar un escándalo (posición agresiva) sino defender ciertos derechos básicos, sin los cuales la convivencia diaria entre nuestros semejantes sería imposible.


No contento con esto Santandreu, para “reforzar” su posición recurre a un argumento de nuevo valido, pero manipulado, interponiendo el llamado “sesgo del mundo justo” que viene a decir que las cosas no son como desearíamos que fueran, y claro que no lo son, hay injusticias, pero necesitamos levantarnos día a día tratando de mejorarnos y mejorar el mundo en que vivimos, seguir actuando para hacerlas mas y mas correctas, eso es básico, ya que sino caemos en lo que promulga Rafael, el desamparo de no reaccionar, encontrándonos a la larga en una posición pasiva ante todas las faenas grandes y pequeñas que nos quieran hacer, esto conlleva una grave situación de indefensión aprendida, que no nos traerá ninguna tranquilidad, sino más bien nos abocara a la depresión, al sentir como nuestro mundo externo nos amenaza debido a nuestra pasividad, para luego asistir al desmoronamiento del interno, en base a tanta frustración e ira acumuladas.

La segunda barbaridad que se observa en la entrevista es el uso completamente prostituido de la “aceptación incondicional” según Santandreu este concepto implica que “todos somos maravillosos y capaces de dar mucho amor” una concepción completamente equivocada, este término procede del Psicólogo Carl Rogers que lo desarrollo como requisito necesario pero no suficiente para los terapeutas, y trata más bien de aprender a desarrollar una posición de comprensión de la mentalidad del cliente para facilitar el cambio terapéutico, para los profesionales de la ayuda es una habilidad básica, porque si no desarrollamos esa actitud nos sería imposible comprender el punto de vista de la otra persona, y esto acabaría con la empatia de plano, debido a la exposición de prejuicios de todo tipo acerca de las actuaciones o ideas de las personas con las que tratamos, ahora bien, poseer y usar esta cualidad no implica bajo ningún concepto estar de acuerdo con la conducta o la ideología del sujeto.

Por eso un profesional puede tratar a una persona acusada de violencia de género, de delitos de pedofilia, e incluso de asesinato, pero ello nunca, repito nunca, implica la disculpa, ni de las acciones legales que se deban emprender, ni alienta esa conducta al contrario, el avance terapéutico se suele mostrar cuando la persona infractora es capaz de reconocer a fondo su conducta, tomar responsabilidad de ella, y no negar o disociar su papel. Rafael Santandreu comprende erróneamente este concepto, pervirtiendo su significado lo que desemboca en el desarrollo de una especie de tolerancia universal generalizada “Lo mejor es perdonar a todo el mundo sobre el planeta” (R.S.) lo cual le traslada inevitablemente a terminar encontrando inspiración de forma indiscriminada, y a promover justificaciones de atrocidades y asesinatos como es el caso del Genocidio nacionalsocialista aleman o más recientemente, aplicando erróneamente el concepto sobre el asesino de Diana Queer, algo que no solo es censurable en el sentido ético profesional, sino también en sentido personal.

Foto: Diario La Vanguardia.

Como vemos en el video, semejante sarta de barbaridades y despropósitos termina alarmando a la presentadora del programa, que pone la nota de sentido común ante las afirmaciones de Rafael Santandreu:

-Presentadora: Pero caemos en un conformismo barbaro. -R.Santandreu: Yo no necesito que me trates bien, pero creo que es mejor que me trates bien.

Esto es lo que en Psicología llamamos “racionalización” otra distorsión cognitiva que aplica Santandreu para autojustificarse, en este caso consiste en realizar la distinción entre “necesidad” y “preferencia” algo que nos aportó Albert Ellis en su momento, y considerar que no es necesario para la supervivencia que las personas se traten bien unas a otras, naturalmente Ellis sacaba otras conclusiones, pero si seguimos la lógica equivocada y simplista de Santandreu, la que promueve una respuesta pasiva a todas las agresiones externas, y este tipo de racionalizaciones, llegamos de forma inevitable a un estado de indefensión mediante una posición extrema del estilo laissez faire (dejar hacer) que termina considerando que hasta el trato medianamente aceptable entre seres humanos es un “lujo innecesario” la aceptación de esta línea de pensamiento no solo está profundamente equivocada, sino que puede llegar a producir ciclos que destruyen la autoestima de la persona, al dejarse “tratar mal”, llevado a su extremo lógico cae en una justificación de la existencia del maltrato entre personas recomendando la pasividad (lo del tortazo que hemos visto más arriba) un asunto especialmente sensible, sobre el cual la sociedad, colectivos de victimas, fuerzas políticas, y Colegios profesionales de Psicología se han pronunciado en varias ocasiones, mostrando invariablemente una posición de “tolerancia 0” ante los que manifiestan afirmaciones o promueven posiciones como la anterior, resultando doblemente grave en este caso, ya que la afirmación procede de un profesional de la Psicología en un medio público.

El tercer paso de Rafael Santandreu consiste en una extraña referencia a la necesidad de lanzar “rayos de amor” (sic) a las personas que nos ofenden, lo cual consiste en desear que “esa persona tenga una vida maravillosa” no tengo constancia de la utilidad de esto aunque resulta bastante probable que haya extraído tales ideas de ciertas prácticas de las corrientes de la new-age con afán de fraude sanitario como es el Reiki.

De lo que si estamos seguros es de las consecuencias de esta práctica en víctimas,  resulta profundamente incoherente y contraproducente para las víctimas de cualquier tipo de abuso, instarlas a que se esfuercen en desarrollar sentimientos positivos sobre el abusador, cualquiera que sea la violencia física o psicológica a la que se hayan visto sometidas, lo que se busca con las intervenciones profesionales después de hechos traumáticos, es volver a reconstruir una autoestima sólida y proveer a la persona de recursos para que sea capaz de llevar una vida libre de pensamientos obsesivos recurrentes, y consecuencias traumáticas de la agresión. Pero en ningún momento se alienta la reconciliación, ni se anima a nadie a mandar “rayos de amor” a personas que han cometido actos atroces, menos aun a genocidas reconocidos como el mencionado por Santandreu, siendo en este último caso, debido a su relevancia social de especial importancia mantener viva la memoria y la conciencia de la humanidad sobre aquellos  que sufrieron las atrocidades nacionalsocialistas, la recomendación por tanto no es solo contraproducente a nivel individual y psicológico, sino también una clara ofensa social a un tema de especial sensibilidad humana

El cuarto paso “aprender a ser mejor” es quizá el único que tiene algo de lógica de los “pasos del perdón” pero en este caso resulta totalmente inútil ya que se ha puesto el foco sobre la víctima, ya desestabilizada por el proceso anterior en el que se le ha dicho que ha de renunciar, aceptar lo que le ha ocurrido en una suerte de culpabilización, y ademas se le insta a lanzar amor a su agresor, el proceso correcto de buscar la contribución ha de realizarse tras pasar por unas reacciones adecuadas y coherentes, no en un estado de indefensión, no mediante unas practicas que llevan a una evasión de la realidad más propia de un bloqueo traumático no procesado que de un afrontamiento saludable, y por ultimo ese “aprender a ser mejor” hay que matizar que aunque a veces se saca algo no tiene porque darse en todos los casos.

De hecho en muchas ocasiones la víctima no tiene que sacar un aprendizaje de la experiencia, esto es mas fruto del afán de ciertos grupos que conciben la vida como un salon de clases, no hay una lección que aprender en soportar la crueldad de otra persona, excepto el aprender a no tolerarla ni un segundo mas, ya basta con sobrevivir y ser capaz de reconstruir la vida, el foco de actuación debe centrarse más bien en actuar contra los que perpetran tales actos en lugar de orientar a las victimas a realizar actuaciones ofensivas y re-victimizar (“lanzar rayos de amor, desear lo mejor a esa persona, aprender de la experiencia”) es el caso por ejemplo de las antiguas y erradas intervenciones en bullying, que en lugar de centrarse en el comportamiento antisocial y problemático de los agresores facilitaban a la víctima el cambio de centro escolar.

“El hecho de que tengamos diferentes fallos no significa que sean fallos peores. tu tienes otros” (R.Santandreu)

Los grados existen, no es lo mismo pisar a alguien sin querer por la calle que golpearlo con ensañamiento, la intencionalidad importa, la buena o mala fe importa, las circunstancias importan, y por encima de todo la experiencia de las personas importa, siempre, y mas a un profesional que tiene que trabajar con ellas, esto es algo a lo que toda la parafernalia de la new-age, las sectas, o toda la autoayuda del mundo serán incapaces siempre de enfrentarse con suficiente dignidad.

¿Y el perdón? Pues el perdón a veces es imposible, incluso puede resultar indeseable, debemos seguir avanzando, extraer alguna lección de la experiencia si es posible, pero a veces no hay nada que extraer y punto, pero Rafael Santandreu considera en su delirio absolutista y simplista que todo es perdonable, para el no hay grados, para el no hay diferencia entre el pisotón y el apaleamiento del párrafo anterior, pero eso no te lleva al paraíso que promete, te lleva a convertirte en un ser sin sensibilidad, un ser incapacitado para entender a la persona que tienes delante, que te mira desde una supuesta nube de superioridad, esa no es una posición sana, ni terapéutica, ni humana para ir por la vida. Es una aberración que condena a quien la siga a vivir en una suerte de anestesia emocional, hasta que un día reviente por no encarar la realidad, la Psicología profesional nunca debe predicar,  la evasión de la realidad, por eso lo que hacen estos personajes no es Psicología, los que así predican ya sea haciendo falsas promesas (sanarse de un cáncer mediante un tratamiento emocional) o evadirse en una nube de satisfacción insensible harían bien en replantearse su filosofía de vida y su profesión.

Hoy, deberíamos poder alegrarnos de que la Psicología haya alcanzado tanta visibilidad pública, de que despierte tanto interés en la sociedad, los avances son alentadores, pero esos avances quedan empañados muchas veces por los casos en los que sujetos con la titulación en Psicología, o bien practicantes del intrusismo profesional, realizan afirmaciones erradas, o directamente contrarias a cualquier planteamiento terapéutico correcto. En pos de la imagen de la profesión, los Psicólogos que frecuentan los medios deben ser conscientes de que tienen la gran responsabilidad de trasladar una imagen veraz y adecuada de lo que es la ciencia psicológica, la distorsión de lo aprendido, la ignorancia atrevida, o peor aun, la manipulación de las enseñanzas con propósitos poco éticos producen consecuencias, no solo a las personas objeto del mensaje, sino a la imagen de toda la comunidad de profesionales de la Psicología.

Comentarios

  1. Buenas tardes, discrepo con Ud. En la percepción de lo que dice Santandreu. A mi me ha ayudado mucho ver el perdón tal como el lo concibe. No emplaza a la víctima a conformarse, lo único que le permite es fortalecerse porque la ofensa no le sigue haciendo daño. Cuando perdonas te liberas , la ofensa queda para el ofensor pero tu no te quedas rumiando Tu dolor. Al contrario, si perdonas y no malgastar tu energía guardando rencor a una persona, sino que al revés a pesar de todo la aceptas (ojo, aceptas no que te parezca genial a imitable lo que ha hecho) puedes mirar hacia adelante y superarlo con mayor facilidad. Así es como entiendo está entrevista. Es que además es lo mas practico, no perdonar es una pérdida de energía improductiva y sólo sirve para amargarse uno.

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