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La culpa y la contribución.













Incluso en las culturas más civilizadas es inevitable buscar culpables cuando se produce una catástrofe, esto a priori no es algo negativo, si no nos llevase a asumir una forma de pensar distorsionada y paralizante, especialmente debido a la asunción de dos puntos de vista extremos, puntos de vista con los que es fácil hacer reaccionar a un individuo, y que llevados  a  nivel grupal pueden convulsionar nuestra sociedad.


Muchas personas viven obsesionadas con la culpa, con la necesidad de encontrar un chivo expiatorio que explique todos sus problemas individuales, algun culpable cuya conducta se pueda generalizar a un colectivo entero, por poner un ejemplo exagerado de estas generalizaciones imaginemos que hallamos una noticia que nos muestra un caso de corrupción de un político, si nos dejamos llevar sin darle muchas vueltas esto nos puede servir para acusar al partido al que pertenece de tolerar la corrupción (en especial si no le tenemos simpatía) después a todo el sistema parlamentario al completo, más tarde podemos incluir no solo a los políticos profesionales, sino a los ciudadanos  que votan a esos partidos por  “colaboracionistas” un par de experiencias negativas más y podremos dar el salto a acusar a prácticamente todo el pais no tener la cabeza en su sitio.


No, no estoy diciendo que las personas que cometen delitos o realizan actos punibles no deban ser sancionadas, pero si nos sumergimos en escaladas como la del párrafo anterior estaremos realizando generalizaciones muy fáciles de asumir, pero muy peligrosas cuando se trata de temas cuestionables.

Sí, sí que existen algunos tipos de temas menos cuestionables que son objeto de  preocupación social, en los cuales resulta perfectamente aplicable la generalización, y probablemente no nos estaremos equivocando.

El otro extremo a evitar, es el punto de vista irracionalmente reconciliador, personas que tienen pánico a encontrar culpables, y a la palabra juicio, con lo cual termina por sacrificar su discernimiento, derivando en un relativismo tan preocupante como la rigidez de los que sojuzgados, y que se obcecan en la exoneración total de cualquier hecho o manipulación, por evidente que este sea, y es que los humanos somos capaces de justificarnos absolutamente todo, especialmente si formamos parte de ello, el propio Al Capone murió diciendo que era un "benefactor público" y existen casos de personas que defendían a capa y espada a sus líderes sectarios hasta los últimos momentos, incluso cuando estos les pedían que se quitaran la vida suicidándose.

La solución está en llegar a un punto medio entre estos dos extremos, y en lugar de focalizarse en la culpa buscar la contribución, la culpa va dirigida hacia el pasado, la contribución sin embargo dirige nuestros esfuerzos hacia el futuro, que es lo único que se puede cambiar, y tras un hecho negativo se pregunta cosas como ¿quién ha contribuido, y de qué manera, para que esta consecuencia negativa se haya podido ocasionar? ¿Qué podríamos hacer para que no vuelva a ocurrir, para evitarla, que puedo hacer yo para cambiarlo, y los demás, qué puedo pedirles que modifiquen para que no se produzca de nuevo? Este es el enfoque propio de la psicoterapia, que ahora están adquiriendo empresas, asociaciones y grupos de trabajo, porque se han dado cuenta de que a  la larga les ahorra un tiempo infinito, discusiones eternas e infructuosas, y en ocasiones grandes sumas de dinero, si de verdad no buscamos la venganza, entonces buscar la contribución nos resultará infinitamente más útil que buscar culpables.

Carlos Sanz Andrea.


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