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La vida dividida.



Dicen que la única cosa que no hay que hacer cuando se está metido en un pozo es seguir cavando, si es que se quiere salir claro está. Demasiadas veces a lo largo de nuestras vidas no encontramos  una solución clara y bien definida, ni sabemos con exactitud qué decisión tomar, cada decisión implica una pérdida o renuncia, solo podemos tender hacia la nueva experiencia que más deseamos vivir, sin saber nunca por anticipado si será lo que habíamos pensado al 100% ya lo decía Albert Ellis no hay un sistema perfectamente claro, ni una solución adecuada y plenamente satisfactoria para todos los problemas de la vida.


Por eso muchas veces, más de las que estaríamos dispuestos a admitir, debemos hablar de opciones que son una mala idea, del lugar donde no nos gustaría llegar, de lo que no nos agrada, es un hecho que en ocasiones tenemos que tolerar situaciones y experiencias inevitables y penosas, y no nos puede quedar más que modificar como las asumimos, pero esa es la última opción, la mayor parte del tiempo sin llegar a eso nos encontramos tratando de salir de ahí, tratando de escalar nuestro pozo personal.


Y aqui es donde podemos sentirnos muy confundidos porque hoy en día existe una invasión de pensamiento positivo, especialmente por parte de ciertos "coach" y autores de autoayuda, que nos adoctrinan una y otra vez para que no nos permitamos pensar en  cosas que generen dolor, preocupación o amargura, como si la solución para estar más sano fuese negarse a admitir la enfermedad, este movimiento se disfraza de Psicología y usa sus términos para autojustificarse, y a pesar de lo absurdo es real, lo comentaba ya la filósofa B.Ehrenreich cuando al sufrir cáncer de mama se encontró con un lenguaje programado, un ambiente de negación, y grandes dosis de optimismo irracional, con una forzada hiper motivación hacia todo lo positivo que hacía que se sintiera presionada y coartada para expresar las facetas dolorosas de la experiencia.


¿Pero entonces es útil realmente darnos mal por lo que nos pasa, o es solo regodearse en el dolor? ¿Acaso no es más práctico fijarse en lo positivo para impulsarnos hacia nuestros sueños? Caer en cualquiera de estos dos extremos es una trampa, un intento de fragmentar nuestra existencia, de hecho hay personas que han llegado a funcionar de maravilla tomando como referencia lo que “no quieren” y sin caer en el nihilismo han clarificado muchas cosas, sin necesidad de destrozarse por el camino tratando de "alcanzar sus sueños" a cada instante, sin la angustia vital de entregarnos dia a dia a algo que además de no gustarnos (lo podemos soportar) encima no se nos da nada bien (esto difícilmente será soportable) la solución termina siempre en un enfoque realista, que es hacia donde apunta la verdadera Psicología,hacia la reestructuración de las distorsiones, no hacía las charlas de iluminados hiper motivados que te dicen que el Universo conspira a tu favor.


Si, muchas veces, más en Psicología tenemos que hablar de lo que no nos gusta, de lo que nos desagrada, de miedos irracionales,de la ansiedad, de la vergüenza, de una tristeza inmensa que parece no tener fin, o de cosas que no te atreverías a explicar ni a tu madre para no alarmarla, de aspectos nimios que se han hecho enormes, y de asuntos enormes que de repente han dejado de importar porque nos han saturado tanto que ya ni reaccionamos, afrontar este lado nos hará poder disfrutar del otro con intensidad y no con miedo ni fingimiento, por el contrario tratar de fragmentar nuestras percepciones de forma radical, vivir la vida dividida, será como intentar ir más deprisa andando a la pata coja, no importa cual levantemos una pierna se atrofiara, la otra terminará doliendonos, sólo la integración de lo feliz y de lo doloroso puede conducirnos hacia el equilibrio.

Carlos Sanz Andrea.

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