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Conocimiento extraordinario



Un día de 1991 la hija de la Doctora Elisabeth Lloyd Mayer extravió su instrumento musical, un arpa de gran valor adaptada a su edad,  la Doctora Mayer la busco desesperada, y tras infructuosos intentos la dio por perdida, hasta que un día un amigo le recomiendo consultar a un zahorí para encontrarla, entonces Elisabeth se dijo a si misma "bueno no tengo nada que perder" llamo por teléfono al zahori y este le indico el vecindario el bloque y la casa donde se encontraba, y ¿adivinan que? si, el arpa esta allí.

Este acontecimiento marca un antes y un después en Elisabeth, una persona que se llama a si misma escéptica y científica, y que no encuentra una explicación mejor que atribuir a su zahorí capacidad para acceder a un conocimiento extraordinario, un presunto campo de unión entre todas las mentes y la materia del universo, que solo seria accesible a los humanos cuando renunciamos a nuestro pensamiento racional.

A partir de aquí, y sin buscar una posible explicación alternativa como puede ser la casualidad, el fraude, o el engaño premeditado, Elisabeth se lanza a buscar el conocimiento extraordinario recopilando historias anecdóticas y sobresalientes, y las encuentra, porque Elisabeth es Psicoanalista, poco tardan todos los miembros de este grupo en llenarle la cabeza de sincronías con sus pacientes, sueños premonitorios, curaciones milagrosas (que no remisiones espontaneas) y mil y una historias mas que Mayer va atribuyendo a los poderes sobrenaturales de la mente humana, a pesar de sentirse "horrorizada ante la gente que absorbe la basura New age, su credulidad me horroriza" no duda en validar a presuntos psíquicos, a las investigaciones Rhine con cartas Zener, y, como no, terminar dándole a todo una posible explicación basada en el misticismo cuántico.

El Problema de buscar explicación a lo que no esta allí es que nos termina pareciendo real, es como el dragón flotante del garaje de Carl Sagan, es invisible, no deja huellas, tampoco se puede tocar pero esta ahí y nadie puede demostrar lo contrario, para ello Meyer recurre a la teoría Gestalt sugiriendo que para ver el mundo donde ocurren todas esas experiencias anómalas debemos abandonar nuestro estado mental habitual en el que usamos nuestro pensamiento racional, resultando imposible ver los dos mundos a la vez, sobre esto además Meyer concluye que no es posible explicar de una forma clara el "como" se accede a ese otro mundo, postula entonces que esta habilidad se manifiesta como un conocimiento procedimental, un termino que en Psicología usamos para explicar la ejecución de todas esas cosas que hacemos sin necesidad de pensar algoritmicamente (ej:conducir un coche) no transmisible excepto mediante metaforas, con la curiosa cualidad de fallar por completo en algunas ocasiones, asimismo sostiene que estas habilidades tampoco son susceptibles de replicación ni de analisis, pues sus resultados están fuertemente sometidos a subjetividades idiosincrásicas.

A pesar de que falleció poco después de terminar su libro la Dr.Meyer es un fascinante ejemplo de lo frágil que resulta el pensamiento humano, de lo sencillo que resulta caer en sesgos y distorsiones que poco a poco van minando todos los cabos que afianzan a las personas a la realidad y del proceso de justificación y distorsión al que va sometiendo cada uno de los testimonios que le llegan, el famoso sesgo de confirmación, con una buena mezcla de dogmatismo Freudiano y conspiraciones de la CIA (¿si la CIA invirtió en investigar sera que es cierto?) una carrera hacia delante a partir de un punto de ruptura o vulnerabilidad, y por el que se comienza a recurrir al pensamiento mágico para llenar aparentes vacíos que no sabemos explicar. 

Carlos Sanz Andrea.
  

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