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Walden II: la utopía posible.





Creo que si B.F. Skinner hubiese vivido en esta época de la posverdad en la que la mentira emotiva se impone una y otra vez a la realidad habría levantado el triple de polémica, y habría tenido el doble de seguidores. No deja de ser curioso que incluso hoy en día cuando se le nombra, aun con todas las críticas perfectamente correctas que podemos hacerle, muchos sigan reaccionando con terror y aversión ante el fundador del conductismo radical, las especulaciones sobre el comportamiento humano deben, para este movimiento, ser resueltas mediante evidencias refutables, y no mediante especulaciones abstractas, a pesar de haber "superado" presuntamente esta fase hoy se echa de menos en muchos aspectos sociales una pizca del pragmatismo Skinneriano.


La novela Walden II es una excusa para embarcarse en un viaje imaginario en el cual el propio Skinner es un protagonista y Frazier (el fundador) su alter ego, Frazier a veces loco, otras genio, otras déspota, o simple científico altruista, aparece siempre revestido de una curiosa humanidad y un particular sentido del humor, él sera el que se dedicara a mostrar y explicar a sus visitantes cómo funciona la comunidad utópica del conductismo radical y poco a poco los personajes irán cayendo fascinados ante ella.


En el mundo de Walden II se ha suprimido el dinero, todo resulta gratuito para sus habitantes, las petulancias, los grados ,los honores de cualquier tipo, han sido demolidos, Walden es un mundo sin héroes ni dictadores, y el resultado es una sociedad sin competitividad, sin celos, sin envidias, los adornos y el agotador aparentar del mundo externo con sus convencionalismos se han sacrificado en aras de la funcionalidad colectiva, la sustentación resulta posible sin renunciar en ningún momento al progreso tecnológico, porque a diferencia de otras utopías que se basan en fabricar un modelo por oposición al mundo fallido del que se pretende huir, Walden toma lo mejor de este, y elabora un un enorme programa basado en la ingenieria de la conducta del cual luego se retirara su creador.


Pero Skinner no es un ignorante idealista, se cuestiona a si mismo por medio de sus personajes para trazar la división entre Walden y los sistemas dictatoriales (Fascismo y comunismo principalmente) su respuesta a las posibles similitudes es abolir el culto a la personalidad, desregularizar el currículum educativo, potenciar el talento, crear un sistema de trabajo voluntario que otorga créditos (cuando el trabajo no se impone y se nos da una gran variedad de alternativas terminamos deseando aportar) evitar a toda costa el uso del castigo, aplicar los principios del condicionamiento operante para aumentar la probabilidad del comportamiento deseado, y huir de cualquier tipo de propaganda.


Después de leer el libro queda una pregunta filosófica sin contestar, ¿qué hay de la libertad? La libertad para Frazier (Skinner) no existe, no tiene sentido si aceptamos su paradigma, Skinner sabe que los humanos caemos una y otra vez en las garras de las situaciones agradables para nosotros, esto aumenta la probabilidad de que nos comportemos de la misma forma en el futuro, usa el refuerzo positivo confiando por completo en que en una comunidad con las necesidades básicas cubiertas, entrenada en tolerar la frustración, y con una amplia gama de alternativas disponibles nunca encontrara sentido en recurrir a comportamientos disfuncionales, adictivos o violentos.


Hoy en día puede que reaccionemos con horror ante esta "dictadura feliz" pero no hay que dejarse llevar por la demagogia fácil hacia Skinner que muchos sostienen por no haber analizado su pensamiento, Skinner no es inhumano ni mucho menos, hay que valorar sus logros en su época, hay que contemplar sus aportaciones en su contexto, realmente es una de las grandes figuras de la psicología, situada en muchas ocasiones por delante de S.Freud, las aplicaciones del condicionamiento operante son un punto básico a llevar a cabo no solo a nivel terapéutico sino a nivel social, si se me permite la expresión es la filosofía del palo o de la zanahoria, porque eso es Walden II una enorme caja de Skinner plagada de refuerzos positivos, en la que toda conducta esta determinada por contingencias ambientales, hasta un punto tal que terminamos "picoteando el botón" una y otra vez, felices con los resultados y por voluntad propia.


El punto débil de todo este argumento es lo cognitivo, hoy en día en Psicología mantenemos un enfoque cognitivo-conductual, que es el que más éxito y estudios controlados posee, lo cognitivo (lo que pensamos filtra lo que percibimos) es susceptible tambien de ser trabajado y modificado, este es el talón de Aquiles de Skinner que considera a la mente como una caja negra que no entra en la ecuación, suya es la frase "la ciencia cognitiva es el creacionismo de la Psicología" si, con toda su genialidad este Psicólogo revolucionario no llego a dar importancia a este aspecto crucial, hasta ahí llego, sin embargo la demagogia para teorizar contra un psicólogo de esta envergadura visto desde nuestra perspectiva del S.XXI es completamente ridícula, a nadie se le ocurriria criticar a Aristóteles o a Platón por su desadaptación a nuestros tiempos, en su lugar reconocemos sus méritos, creo que nos haría mucho bien, hoy que poseemos la capacidad de abordar lo cognitivo reestructurando las distorsiones, aprender a crear nuestro Walden III tomando todas las ideas que la ingeniería de la conducta nos dejó, y asentando como base una sociedad basada en el refuerzo positivo tal como sugiere Skinner, una utopía sí, pero una utopía posible, de la que podemos y debemos aprender, ya no solo como individuos sino como sociedad.

Carlos Sanz Andrea.

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